☀️
Barcelona Urbana

Barcelona en tu bandeja

Historias, guías y secretos de la ciudad. Sin spam.

¡Gracias! Te hemos añadido a la lista.

Casas blancas de Sant Pol de Mar sobre el mar con la ermita de Sant Pau en lo alto del cerro

Qué ver en Sant Pol de Mar, el pueblo blanco del Maresme

La ermita del siglo XI solo abre con reserva previa o en la misa del último miércoles de mes. Lo que sí está siempre abierto son las calas y el camino de ronda.

🇬🇧 Read in English Llegeix-ho en català

Mucha gente baja del tren en Sant Pol de Mar con la ermita de Sant Pau en la cabeza, sube los diez minutos de cuesta hasta el cerro y se encuentra la puerta cerrada. No es mala suerte ni un día raro: el edificio no tiene horario de visita. Se abre con reserva previa en el Ayuntamiento, o el último miércoles de cada mes a las diez de la mañana, cuando hay misa.

Y no es el único. De los cinco elementos patrimoniales que el propio consistorio lista como visitas de interés, tres no se ven por libre. Saberlo antes de coger el tren cambia el plan del día, porque lo que de verdad sostiene la visita está en la calle y no cierra nunca.

¿Qué se puede ver en Sant Pol de Mar? El casco antiguo de casas blancas, las calas rocosas que lo separan del resto del Maresme, el Passeig de la Punta sobre los acantilados y el camino de ronda hasta Calella, todo a 49 kilómetros de Barcelona. La ermita de Sant Pau se ve por fuera; por dentro, solo con reserva.

Qué está abierto y qué no, antes de coger el tren

Esta es la información que decide el día, y conviene tenerla antes de salir de Barcelona.

SitioAccesoCondición
Ermita de Sant PauInterior con reservaConcertar día y hora en la Regidoria de Turisme, 93 760 04 51. Misa el último miércoles de mes a las 10:00
Església de Sant JaumeExterior libreSe entra solo en horario de misas
Fachadas modernistasSolo exteriorTodos los edificios son de propiedad privada
Ruinas romanas del MorerCerradoEl Ayuntamiento indica que el yacimiento no está preparado para ser visitado
Passeig de la PuntaLibreAbierto siempre
Calas y playasLibrePerros prohibidos del 1 de mayo al 30 de septiembre

Ninguna de estas restricciones se anuncia en la estación. El teléfono del Ayuntamiento es el 93 760 04 51 y el de la parroquia el 93 760 07 60, y una llamada con unos días de margen es lo que separa ver la ermita por dentro de verla por fuera.

La ermita de Sant Pau y la cripta del siglo VI

La Ermita de Sant Pau corona el cerro al este del pueblo y es lo que queda del antiguo monasterio de Sant Pol del Maresme, documentado desde el año 955. El edificio actual es románico del siglo XI, aunque del original solo se conservan el ábside y parte de la nave.

Desde lo alto del cerro se ve la costa del Maresme entera hasta Barcelona y, con buena visibilidad, Montjuïc. Esa panorámica es gratis y no requiere reservar nada: el cerro es público y la subida se hace en diez minutos desde la plaza.

Lo que hay dentro justifica la llamada previa. En el sótano, a modo de cripta, se conserva una cámara romano-visigoda del siglo VI: rectangular, con una arcada central y cuatro arcosolios laterales colocados dos a dos. Las dovelas de esa arcada son tejas romanas reaprovechadas, y el Ayuntamiento la describe como quizá la única construcción tan antigua que se conserva íntegra en toda la comarca y una de las pocas de Cataluña.

El exterior cuenta la misma historia sin entrar. La parte más antigua, sin revocar, muestra sillares irregulares y material cerámico romano reutilizado en el muro. El ábside lleva un friso de arquillos lombardos que fue realzado cuando la ermita pasó a hacer de torre fortificada, defensa contra la piratería. En época moderna se alargó la nave por poniente y se levantó una torre con dos espadañas.

Dentro hay además un retablo barroco del siglo XVIII dedicado a San Pablo y una imagen del apóstol obra de Joaquim Renart. El conjunto está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional.

La iglesia de Sant Jaume tiene por campanario una torre de vigía

La Església de Sant Jaume es gótico tardío y data de 1590. Se construyó sobre una capilla anterior que ya estaba bajo la misma advocación, adosada a una torre de vigía del siglo XVI que pasó a hacer de campanario y lo sigue haciendo.

Esa torre es el detalle que la distingue: planta circular, muros de más de 2 metros de grosor y 10 metros de altura. No se levantó para tocar campanas sino para vigilar el mar, la misma amenaza de piratería que convirtió la ermita de Sant Pau en torre fortificada.

El interior guarda una custodia de plata, una talla de la Mare de Déu del Roser del siglo XVII y un grupo escultórico de La Pietat atribuido al sevillano Juan Martínez Montañés, de los siglos XVI y XVII. Se ve solo en horario de misas; el resto del tiempo, la iglesia se contempla desde fuera. Está en la calle Abat Deàs, 47.

Las calas rocosas, que no son las playas del Maresme

La costa de Sant Pol no se parece a la de sus vecinos, y la razón que da el consistorio es la orografía: en vez de una playa larga y continua, aquí hay varias calas pequeñas y rocosas con arena gruesa, encajadas entre acantilados. El resultado se parece más a la Costa Brava que al Maresme.

Tres normas municipales conviene conocer antes de bajar:

  • Prohibido fumar en todas las playas del municipio, sin excepción de tramos. Es más restrictivo que en Barcelona, donde la prohibición convive con matices.
  • Perros prohibidos del 1 de mayo al 30 de septiembre, justo la temporada de baño. Fuera de esas fechas sí entran, un régimen parecido al que rigen las playas para perros de Barcelona fuera de temporada.
  • Prohibido pescar de 6:00 a 21:00.

Hay servicio de socorrismo y baño asistido con sillas anfibias, y el estado y el aforo de cada playa se consultan en tiempo real a través del servicio de socorrismo municipal. La playa de les Barques queda literalmente delante de la estación, así que se llega sin caminar. Si lo que se busca es una jornada de agua limpia con transporte fácil, la comparación con el resto del litoral está en las mejores playas cerca de Barcelona.

El Passeig de la Punta y el camino de ronda a Calella

El Passeig de la Punta es un paseo construido entre los acantilados y el mar, proyecto del Doctor Furest, pensado para ofrecer una vuelta agradable a pie con vista sobre toda la comarca. Es el mejor mirador del pueblo y está abierto siempre.

También es el escenario de la vida local: allí se celebran la trobada de gegants y las ferias de primavera y verano, y cada domingo de julio y agosto a las 20:00 hay ballada de sardanes. Si se va en fin de semana de verano, esa hora es la que conviene tener apuntada.

Desde el pueblo arranca el camino de ronda hasta Calella, que recorre la costa a pie por los acantilados. Es la manera de encadenar dos paradas de la misma línea de tren en un solo día: se llega en tren a una, se camina, y se vuelve desde la otra. Funciona en los dos sentidos y no exige coche, algo que comparte con las rutas recogidas en Cataluña sin coche.

El modernismo y las ruinas romanas solo se ven por fuera

El pueblo tiene un conjunto modernista notable, en su mayor parte obra del arquitecto Ignasi Mas Morell. Destaca el edificio de Les Escoles, en la calle Santa Clara, inaugurado en 1910, y junto a él la casa del Dr. Roura, Can Planiol y Can Tió, todos en calles del centro.

El detalle que hay que tener claro: todos son de propiedad privada. Lo que se disfruta es la fachada, con su trabajo de hierro forjado, la rajola catalana y el mosaico. No hay visita interior ni entrada que comprar.

Ese modernismo no llegó por casualidad. Sant Pol se consolidó desde principios del siglo XX como villa de veraneo de familias de Barcelona, y esas casas son el rastro construido de aquella época. Antes, en 1599, el pueblo se había independizado de Sant Cebrià, y la llegada del tren en 1859 trajo la industria que financió buena parte de lo que hoy se ve. Para quien quiera el contexto modernista completo, la referencia está en el modernismo catalán más allá de Gaudí.

El otro sitio cerrado del término es romano. Entre la playa del Morer y la Roca Grossa, fuera del casco urbano, hay un centro de producción de vino del siglo I que siguió en uso hasta el siglo V, con cuatro terrazas delimitadas por muros de contención, restos de un horno de obtención de metal y parte de un molino de grano. El consistorio advierte de que el yacimiento no está preparado para ser visitado, así que el viaje hasta allí no compensa.

Su rastro sí es visible, y está en el cerro: los sillares romanos reaprovechados en el muro de la ermita de Sant Pau y las tejas romanas haciendo de dovelas en su cripta salen de esta misma ocupación antigua.

Cómo llegar desde Barcelona

Sant Pol está a 49 kilómetros de Barcelona y la Rodalies R1 para en el pueblo, con la estación justo delante de la playa de les Barques. Es la ventaja real frente a otras escapadas del interior: no hay que caminar desde la estación hasta el mar porque la estación ya está en el mar.

Conviene entender cómo funciona la frecuencia de esa línea, porque no es la misma en todo el recorrido. Rodalies publica cuatro tramos distintos:

TramoFrecuencia en hora puntaResto del día
Hasta MataróCada 6 minutosCada 10 minutos
Hasta CalellaCada 15 minutosCada 30 minutos
Hasta BlanesCada 30 minutosCada 30 minutos
Hasta Maçanet-MassanesCada 60 minutosCada 60 minutos

Sant Pol cae dentro del tramo de Calella, así que el servicio es de cada 15 o 30 minutos según la hora. Eso permite improvisar la vuelta, cosa que deja de ser cierta a partir de Blanes.

El billete es integrado y se paga por coronas: el sencillo va de 2,90 euros en una corona a 8,80 euros en cinco, y la T-casual de 10 viajes de 13 euros a 51,20 euros en el mismo rango, según la tarifa integrada vigente. Sant Pol queda lejos del área metropolitana, así que el importe está en la parte alta de esa escala; la máquina de la estación lo calcula al marcar destino. Si el día incluye varios desplazamientos, la T-día compensa a partir del tercer trayecto. El detalle de títulos y validaciones está en la guía del transporte público de Barcelona.

En coche se llega por la C-32, salida Sant Pol, o por la N-II bajando por el paseo de la Riera. Desde el interior, la carretera B-608 conecta con Sant Cebrià de Vallalta. Y hay autobús: Sagalés opera la línea Barcelona Bus por la costa del Maresme, con un servicio nocturno entre Barcelona y Pineda de Mar que para en varios puntos del recorrido.

Qué plan tiene sentido según el tiempo que tengas

Con medio día, el orden que funciona es bajar del tren, subir a la ermita por la panorámica, recorrer el casco antiguo con las fachadas de Ignasi Mas Morell y terminar en el Passeig de la Punta. No hace falta reservar nada.

Con un día completo, la opción buena es el camino de ronda hasta Calella: se llega a Sant Pol en tren, se camina la costa y se vuelve desde la otra estación. Es el plan que aprovecha de verdad que las dos paradas estén en la misma línea.

Y si el objetivo es la cripta visigoda, hay que llamar antes al 93 760 04 51 o cuadrar el último miércoles de mes a las 10:00. Sin esa llamada, la cripta no se ve.

Sant Pol tiene 5.793 habitantes en 7,53 kilómetros cuadrados, según el padrón municipal. Es un pueblo pequeño y se recorre entero a pie: entre la estación y el punto más alejado del casco antiguo no hay un kilómetro. La visita cunde más fuera de julio y agosto, cuando el tren va lleno y las calas son pequeñas, un cálculo que desarrolla la mejor época para visitar Barcelona. Entre los destinos recogidos en los pueblos más bonitos cerca de Barcelona y en las excursiones desde Barcelona en tren, es de los pocos donde el mar empieza al salir del andén.

El pueblo vecino del sur tiene el mismo arquitecto en su mercado municipal y una subasta de pescado a las 16 h de lunes a viernes: los horarios cruzados de Arenys están desglosados en qué ver en Arenys de Mar.

El otro extremo del camino de ronda tiene un faro que alumbraba con aceite de oliva y dos torres que telegrafiaban a Francia con señales visuales: está en qué ver en Calella.

Preguntas frecuentes sobre Sant Pol de Mar

¿Se puede visitar la ermita de Sant Pau de Sant Pol de Mar?

Por dentro solo con reserva previa. Hay que concertar día y hora con la Regidoria de Turisme en el 93 760 04 51, y el consistorio aclara que no es una visita guiada sino una apertura de puertas. La otra opción es la misa del último miércoles de cada mes, a las 10 de la mañana.

¿Cuánto se tarda de Barcelona a Sant Pol de Mar?

El pueblo está a 49 kilómetros de Barcelona según su propio Ayuntamiento, y la línea R1 de Rodalies para justo delante de la playa de les Barques. En el tramo hasta Calella hay un tren cada 15 minutos en hora punta y cada 30 el resto del día.

¿Cómo son las playas de Sant Pol de Mar?

Distintas al resto del Maresme. La descripción municipal habla de varias calas pequeñas y rocosas por la orografía de la costa, con arena gruesa entre acantilados. Se fuma en ninguna: la prohibición cubre todas las playas del municipio.

¿Se puede ir con perro a las playas de Sant Pol de Mar?

No entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre. La normativa municipal prohíbe el acceso de perros a las playas durante esos cinco meses, que es justo la temporada de baño. Fuera de esas fechas sí se puede.

¿Qué hay en la cripta de la ermita de Sant Pau?

Una cámara romano-visigoda del siglo VI en el sótano, rectangular, con una arcada central y cuatro arcosolios laterales. Las dovelas del arco son tejas romanas reaprovechadas. La ficha municipal la describe como quizá la única construcción tan antigua que se conserva íntegra en toda la comarca.

¿Se pueden ver las ruinas romanas del Morer?

No. El yacimiento, un centro de producción de vino del siglo I que siguió en uso hasta el siglo V, está fuera del casco urbano entre la playa del Morer y la Roca Grossa, y el consistorio advierte de que no está preparado para ser visitado.

En Sant Pol lo que hay que reservar no es la comida: es la puerta de la ermita.

Reinel González
Reinel González · Redactor

Actualizamos esta guía periódicamente. Si gestionas algún espacio mencionado, quieres corregir información o explorar una colaboración, escríbenos a bcnurbana@gmail.com